Un centenar de personas arropó ayer en Vigo el estreno del videopodcast Somos Acubillo, que explica cómo la desigualdad social impacta en la vida de las personas, tanto gallegas como migrantes, a través de las dificultades de acceso a la vivienda, la falta de oportunidades laborales y la falta de empatía en los procesos burocráticos y que está disponible ya en la red, para todas las personas que deseen verlo.
Las y los creadores y protagonistas de Somos Acubillo fueron también los encargados de presentarlo, en un evento muy emotivo. Yasseyda fue la encargada de hablar de cómo el grupo, en el que se mezclan vigueses y emigrantes que no se conocían al inicio del proceso, se fue convirtiendo en “un espacio seguro”, donde “dar rienda suelta a nuestra creatividad y a nuestras emociones”. Euro recordó las primeras sesiones formativas, cuando “la mayoría de nosotros nunca habíamos usado una cámara”. Y explicó cómo el aprendizaje técnico se fue mezclando, a lo largo de los meses, con el conocimiento grupal y la toma de decisiones.
Rosbelys desgranó el proceso que llevó a la elección del tema que querían tratar y de la forma que deseaban darle, la de un videopodcast. “Antes de Acubillo”, reconoció, “algunas personas creían que sólo ellas sufrían el peso de las etiquetas. Por extranjero, por color, por identidad u orientación sexual. Sin ser conscientes de que hay aspectos que nos afectan a todos y a todas”. Compartiendo algunas de las situaciones que habían vivido cada uno de los y las protagonistas, llegaron a la conclusión de que había un eje transversal en todas ellas: la desigualdad social. Y, dentro de ella, todos habían vivido experiencias relacionadas con la dificultad para encontrar un hogar, la escasez de oportunidades laborales, el obstáculo que supone la burocracia y el impacto de todo esto en la salud mental.
Sobre la vivienda habló Mahyreth, que recordó el impacto que tienen el aumento de los pisos turísticos y de los precios del alquiler en el acceso a este derecho, reconocido como tal por la Constitución Española. “Algunas familias se ven abocadas a la calle o habitar infraviviendas y otras a compartir casa con otras familias”, lamentó Marhyeth, “con todo lo que la convivencia conlleva”. “La vivienda es el refugio de nuestra familia, el espacio seguro en el que descansamos y convivimos”, abundó. “Sin vivienda, no hay felicidad, no hay paz… y no hay trabajo que nos permita salir de esta situación”.
Belén fue la encargada de exponer la problemática de la falta de oportunidades laborales. Falta de papeles, de experiencia documentada o de la edad adecuada… “Siempre falta algo”, resumió con sorna esta vecina de Vigo. “Cuando quieres trabajar y ser productivo y nadie te da una primera oportunidad, es como si se cerraran todas las puertas”, lamentó. “Necesitas que alguien te dé la oportunidad de entrar, que alguien abra la primera puerta”, insistió, “y esa primera puerta puede ser una entrevista de trabajo o una cita burocrática”.
De burocracia habló Rosa Esther, que reclamó que se simplifiquen los procedimientos, se mejoren los servicios telemáticos y se implemente “un enfoque más humano y accesible” en la administración. “Solo a través de una gestión pública eficiente e inclusiva se podrá garantizar el derecho de todas las personas a relacionarse con la administración en condiciones de igualdad, dignidad y respeto”, concluyó.La desigualdad social que denuncia Somos Acubillo impacta gravemente en la salud mental de las personas que las sufren. “Y las pastillas no solucionan la falta de autoestima, el miedo, la falta de paz”, asegura Mahyreth. El grupo reclama otros acercamientos, “que nos ayuden a redescubrirnos en nosotros y en los otros”. Como este proyecto, diseñado por Agareso, en colaboración con Provivienda, que cuenta con la colaboración de Fundación «la Caixa» a través de la convocatoria de proyectos sociales Galicia 2024. El resultado está disponible, en la web, en Youtube y en las redes sociales de Agareso.





