A lo largo de las dos últimas semanas, un equipo de Agareso se desplazó a El Salvador, para estrechar los lazos que unen nuestra organización con el movimiento feminista del país centroamericano, tejidos fundamentalmente a través del trabajo que venimos desarrollando con la Colectiva Feminista para el Desarrollo Local en El Salvador y con el Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF) en República Dominicana.
Tuvimos el privilegio de participar en el Encuentro Feminista de Latinoamérica y Caribe (EFLAC), que en su 15ª edición incorporó por primera vez en su historia una línea de trabajo específica sobre Arte y Cultura Feminista. Acompañamos el debate de las compañeras latinoamericanas en esta asamblea temática y, dentro de ella, tuvimos la oportunidad de integrarnos en el grupo de trabajo que definió, de manera participativa, el periodismo y la comunicación feminista como «una práctica crítica, sensible, que dignifica y pone en el centro las voces y las realidades de mujeres, niñas y disidencias».

Estamos de acuerdo, con las compañeras del Sur, en que el periodismo feminista «articula distintas luchas desde narrativas emancipatorias, comunitarias y interseccionales; visibiliza, construye y posibilita imaginar colectivamente otros mundos; contrarresta y transforma las narrativas opresoras y de odio; investiga, recupera y reconstruye la memoria de las ancestras y diversas miradas dignas». «El periodismo y la comunicación feminista», concluyó el grupo de trabajo, «nos organizan».
En este sentido, la asamblea recordó al conjunto del movimiento que «es urgente situar la comunicación en la agenda feminista» y propuso articular las redes de comunicadoras feministas pre-existentes o que puedan surgir en cada país o región en una propuesta de acciones o ejes éticos estables y compartidos, relacionados con la creación y difusión de conocimiento que pueda matizar la epistemología heteropatriarcal imperante, con las acciones que se han demostrado útiles, con los contenidos y contranarrativas creadas, con la sostenibilidad económica, emocional y colectiva y con la seguridad personal de las periodistas, siendo este último el aspecto más acuciante para todas ellas.
Escuchar y compartir con las periodistas y comunicadoras feministas latinoamericanas nos reafirma en la necesidad de contar con medios de comunicación y con profesionales del periodismo comprometidas y con capacidad para producir cambios sociales que ayuden a construir un futuro mejor. Para esto, es imprescindible que puedan desarrollar su trabajo de manera digna y segura. Un trabajo sostenible económicamente y libre de expresión y violencia, que sea masivo y pueda llegar a toda la sociedad y que transforme las desigualdades, de una manera colectiva y en co-correspondencia, colaborativo y regional.
Red de periodistas feministas Centroamericanas
En este contexto, se produjeron también una serie de encuentros autogestionados para darle forma a una Red de periodistas feministas centroamericanas. Estos encuentros estuvieron acuerpados por las periodistas feministas del resto de Latinoamérica, que ya tienen varias redes en funcionamiento. Las profesionales de Centroamérica consideran prioritario, en todo caso, articular inicialmente sus propias relaciones dentro de la región. Relaciones que, de facto, ya están en marcha.

En la fotografía podéis ver a Mónica Campos (Alharaca); Ximena Castilblanco (Volcánicas); Fatima Villalta (Hora Cero); Indira Gonzalez (Miradas Moradas); y Eu (La Brújula) en el primero de estes encuentros. Os recomendamos mucho seguir su trabajo, que os ayudará a conocer sus países y comprender mejor sus sociedades.
Nosotras esperamos que nos permitan seguir acompañándolas en su camino.