Con su sonrisa atrapada detrás de la mascarilla pero con clara emoción en sus ojos, Roi Guitián, un clásico como ponente -y quien parece tener aún la misma energía de las primeras ediciones-, esperó con ansias el inicio de la décima y última sesión del XI Seminario de Comunicación Social y Cooperación Internacional llevado a cabo entre AGARESO y  Asemblea de Cooperación pola Paz (ACPP)Esta sesión con la cual culminó la edición, combinó nuevamente las modalidades de emisión vía streaming y presencial.

 Como principio del fin, el coordinador del Seminario, Antonio Grunfeld, empezó este último encuentro señalando el sabor agridulce por la culminación del curso y destacó la calidad a nivel de contenidos con los que contó esta versión. Seguido a esta introducción se dio inicio a la presentación del tema de la Educomunicación y el Video Participativo por parte de Roi Guitián, licenciado en Comunicación Audiovisual especializado en comunicación y educación e integrante de AGARESO. Roi es el encargado de coordinar los proyectos EpdLab  y La Tribu.

Para iniciar, empezamos hablando acerca de la Educomunicación: “¿A qué les suena la Educomunicación?”, nos pregunta a todas las presentes. “A utilizar la comunicación como herramienta para la educación”, respondió una de las asistentes. Roi nos explica como esta es una gran definición y seguidamente nos comenta que la “Educomunicacion es una ciencia en la que se integran ambas disciplinas: la educación y la comunicación”.

 

Roi tiene muy conocido este tema y su conocimiento nos brinda unas ideas concisas para poder entender cómo esto de la Educomunicación debe y puede utilizarse como recurso importante en los distintos ambientes educativos. “Los medios definen en parte nuestra forma de ver el mundo” y es por eso que “los productos culturales también son el reflejo de esta mirada”. Como ejemplo de ello, hablamos del proyecto EpdLab, el proyecto de educación para el desarrollo llevado a cabo por AGARESO en varios centros educativos gallegos, que tiene como objetivo educar en valores e incrementar el pensamiento crítico de los niños y niñas de los diferentes centros.

 Después de compartir con nosotros experiencias y productos de EpdLab, pasamos a hablar acerca del Video Participativo, la segunda y última parte de la ponencia.

 Para hacernos una idea y recalcar aún más la importancia de este tipo de productos, Roi nos muestra un ejemplo de uno de los primeros talleres de Video Participativo que llevó a cabo, en donde durante 6 meses trabajaron en un taller audiovisual en el que los usuarios del Centro Psiquiátrico Dr. Pi i Molist, en Barcelona, realizaron dos cortometrajes, un reportaje y un videoclip, entre otras actividades.

 Vimos también otro ejemplo, “Imagina que nada es imposible”, en donde varias jóvenes de un centro de menores, hablan sobre violencia de género hacia las mujeres, la necesidad de acabar con el bullying, responden preguntas personales y por último, hablan de sus sueños y aspiraciones.

 Después de estos ejemplos Roi señaló cómo uno de los potenciales del Video Participativo es que la persona que graba, aporta un fragmento de realidad. Quienes participan pueden ser honestas al no estar ceñidxs a un guión. Se traslada la realidad de los participantes al producto.

 Aunque vimos otros ejemplos de este tipo de proyectos, la conclusión fue clara: el Video Participativo es importante como metodología para integrar la comunicación como proceso más que como resultado. “Lo mejor que tiene trabajar con herramientas participativas es que se genera esperanza. Lo mas bonito es que no sabes cómo va a afectar a las personas que participan. Contenidos como estos visibilizan las distintas realidades”, afirmó Roi, para finalizar.

En la segunda parte de la sesión, entró a escena Natalia Monje, periodista e historiadora. Encargada de las comunicaciones en la ONG Ecos do Sur.

 “La comunicación ha sufrido una transformación a lo largo del tiempo y el odio llega al discurso público en la era digital”, sentenció Natalia, quien, contó como Ecos do Sur llegó a notar la problemática del discurso de odio encaminado hacia las minorías, como por ejemplo la migrante, con la cual trabaja esta ONG. Al identificar dicha problemática, la organización emprendió el camino para evidenciar la desinformación y el discurso del odio, temas con los que llevan trabajando ya 5 años.

 Debido a que “la desinformación mueve multitudes”, Natalia señala la preocupación real que hay que tener en un momento como el actual, en el cual se debe prever que con el Covid se viene un momento crucial en este tipo de sentimiento de “inseguridad”, por lo que estamos dispuestos a renunciar a libertades en pro de la “seguridad”.

 Durante la sesión definimos a qué se le llama discurso de odio, contra quién va dirigido y cuáles podrían llegar a ser las consecuencias graves derivadas del uso de este tipo de narrativas y su escalada hacia el plano visible: “No todo el discurso de odio termina en genocidio, pero sí todo genocidio empezó en discurso de odio”.

 Para contrarrestar este tipo de discursos, Natalia nos señaló varias estrategias a utilizar como comunicadores. Una de ellas la Contranarrativa como estrategia de respuesta y otra, el ya conocido “sándwich de la verdad”.

Al ser un tema bastante difícil de digerir y para dinamizar la sesión, la periodista puso un ejemplo en el cual, los asistentes participaron identificando: el problema, el enemigx, la solución excluyente, emociones y contexto temporal/local. Con este ejercicio, las personas participantes lograron cooperar entre sí para establecer problemáticas en el ejemplo pero sumado a ello, Natalia les brindó herramientas sobre cómo comunicar de forma alternativa y recalcó no olvidar nunca el poder que tienen las narrativas siempre en la comunicación.

 De este modo y después de un corto debate causado por el sabor agridulce de haber llegado al final, se dio por culminado el décimo y último encuentro de ésta, la edición XI del Seminario de Comunicación Social y Cooperación Internacional.