La cuarta sesión (segunda a través de la pantalla) del X Seminario de Comunicación Social y Cooperación Internacional que organizamos con ACPP dentro del proyecto Escolas sen Racismo estuvo protagonizada por Natalia Monje, responsable de comunicación de Ecos do Sur, además de colaboradora en Cuarto Milenio y en diversos programas de radio. Centró su intervención en las técnicas y estrategias para conocer mejor y combatir adecuadamente el discurso del odio, tan vigente en nuestros días. Comenzó por el principio: definir el discurso del odio como “aquellas expresiones que incitan a la discriminación o violencia por motivos de género, orientación sexual, color de piel, clase social… Cualquier prejuicio histórico contra un colectivo concreto.”

“La cuestión sociopolítica nos ha llevado a una situación en la que ha triunfado el odio”, comenzó su discurso Monje. Explicó al alumnado “tres marcos” sobre los que se basa la argumentación de los odiadores: “el marco que afirma que nos vienen a robar recursos, el de que los migrantes vienen acabar con nuestra cultura y por último el marco de la valla, el de la seguridad, el que afirma que se necesitan muros más amplios”. Sentadas las bases para identificar los discursos de odio, la ponente se centró en aportar pautas para combatirlo. Insistió en la necesidad de “crear nuestro propio relato, independiente de los anteriores”.

“Tenemos que crear un marco propio, ni siquiera debemos articular nuestros reportajes en respuesta a su sistema: debemos no tenerlos en cuenta y crear un marco de igualdad real”, prosiguió Monje. Para ello, recomienda partir de la base de que es necesario algo muy obvio: “tratar como un conciudadano al migrante, algo que precisamente ayude a normalizar las migraciones y eliminar sus estigmas obviándolos”. Monje añadió, además, unos apuntes sobre el tratamiento que debemos dar a nuestras piezas informativas atendiendo a las audiencias. “Se dividen entre lovers, haters y ambivalentes; teniendo en cuenta su punto de vista hacia las minorías. Es por ello que no es malo a veces apelar a sentimientos, pues es la mejor manera de hablarles a los ambivalentes. Después podremos pasar a los datos”.

Monje aportó pautas para detectar estos discursos y comentarios con el fin de desmentirlos. Presentó una serie de mecanismos de odio típicos de los xenófobos, machistas y racistas; como por ejemplo el argumento del chivo expiatorio (“son ellos los que nos quitan el trabajo”), o algo tan simple como un argumento trampa, argumentos que no tienen respuesta por ser absurdos (“si tanto defiendes a los migrantes, llévatelos a tu casa”). “La gran pregunta es: ¿cómo podemos contrarrestar este discurso?”, se preguntó Monje. Ella misma respondió: “Podemos desde interponer denuncias, a la justicia y sin denunciar el tweet para que sirva como prueba, hasta simplemente desmentir el bulo”. Si queremos reportar o contestar el comentario en redes, Monje recomienda “ser reacctivo y actuar como mejor veamos, dependiendo del contexto”.

Para profundizar, la ponente habló sobre los diferentes perfiles de odiador, poniendo ejemplos de cada uno de ellos. Así, el alumnado descubrió al troll, al hater y a toda la fauna que puede aparecer en redes. “La psicología social afirma que hay dos perfiles de personas que tienden al odio: el que considera al mundo un lugar peligroso y le teme y el que lo ve como una jungla competitiva en el que si un colectivo gana derechos es en detrimento de otro”. En este sentido estableció también las formas de manifestación de estos personajes, comentando que sobre todo se relacionan “través de bulos, que viajan en las redes con forma de noticia o incluso de meme, con el fin de generalizar el odio entre la sociedad”.

Lo cierto es que las migraciones han sucedido siempre y, como dijo la invitada, “ahora mismo no hay cifras de migraciones fuera de lo normal, pero si es cierto que ahora cada vez son más los migrantes que huyen de conflictos armados, hambrunas o inestabilidad política”. Organizaciones no sospechosas de ser libertarias, como el FMI, afirman que las migraciones generan riqueza al país de llegada, según expuso. “Además, cuando se nos dice que las personas africanas migran a Europa, lo cierto es que en su mayoría migran dentro del propio continente. Las migraciones no son sólo hacia el Norte global, también se producen al Este, Oeste y Sur”.