La Islamofobia se convirtió en el principal delito de odio en España. La Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia en 2016 registró 573 incidentes de los que el 14,14% fueron actos contra mujeres.

Europa vive en pánico. Resulta terrorífico encontrarse una mochila sin dueño en una estación de tren o en un aeropuerto. Asusta escuchar una puerta cerrarse bruscamente sin saber de donde procede ese estruendo. «Piensan que en cualquier momento vamos a hacer que algo explote» así narra La han Jalihena, saharaui actualmente residiendo en Galicia y musulmana, lo que siente cuándo alguien se cambia a la otra acera al ver su hiyab e identificar la religión que practica.
Luz Gómez García, arabista española y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, afirma que «en occidente pensamos que los musulmanes conforman un cuerpo homogéneo y que el Islam es uno e idéntico en el tiempo y en el espacio, lo cual es radicalmente falso». Luz explica, además de que el tratamiento que los medios de comunicación hacen hoy en día sobre el terrorismo favorece el rechazo de las sociedades europeas cara el Islam al identificar a sus practicantes como extremistas y, por lo tanto, peligrosos, que el origen de la islamofobia se remonta años atrás. Esta arabista cree que «los países y las sociedades se restriegan en sí mismos en momentos de crisis económica, política y social, etc. Buscan chivos expiatorios en un supuesto otro, en un supuesto diferente, alguien de fuera: el enemigo que, en este caso, se identifica con el Islam ya que el flujo migratorio de musulmanes a Europa fue continuado desde la 2º Guerra Mundial». Esto acontecía, en un primero momento, debido las relaciones coloniales y post-coloniales que mantenían, sobre todo, Francia y Gran Bretaña con países cuya religión mayoritaria era y es el Islam. Sin olvidar la incesante busca europea de mano de obra barata: Alemania en Turquía, España en Marruecos, etc. Cuando la Luz le preguntan por posibles soluciones ante la creciente islamofobia no duda en señalar la necesidad de conocernos cómo ciudadanos de un mismo espacio.

Foto: defesanet

Mohamed, más conocido en su círculo próximo como Doctor Faruk, llegó a España desde Palestina en 1970. Quería estudiar medicina y esa carrera no existía en su país de origen por aquel tiempo, así que se lanzó a la aventura y viajó a Egipto, donde escuchó hablar sobre lo bien que se vivía en España. Ahora cuenta su historia desde la mezquita del Centro Islámico de Galicia, en Santiago de Compostela. Además de médico es imán, la persona que dirige la oración colectiva en el Islam y que, la diferencia del que se pueda pensar, no se corresponde con el que sería un sacerdote o un rabino en las religiones cristiana y judía respectivamente, ya que cualquier que conozca en profundidad el ritual de rezo puede actuar de imán, y organiza los sermones de los viernes.
Entonces, ¿qué es el Islam? Antes de que el doctor había comenzado su explicación, Mohamed Rifat, un marroquí que llegó a Galicia en los años 80 en busca de trabajo, se apresuró a decir que sólo y su religión, que siguen siendo personas, al igual que el resto. El Islam es, en efecto, una religión monoteísta cuyo principio básico se fundamenta en que no hay más Dios que Allah y que Mahoma es su profeta. Sin embargo, nadie arremete contra los musulmanes y musulmanas porque su fe esté dirigida a Allah y no a otro Dios. La mayor parte de los argumentos de rechazo se focalizan en la práctica que supuestamente tienen que llevar a cabo. Se pasan el día rezando, es cierto que los musulmanes y musulmanas practicantes realizan rituales de oración cinco veces al día: desde la alba hasta el anochecer. No obstante, Mohamed aclara que el rezo no ocupa más de diez minutos: el que tardan en lavarse las manos y los pies -procedimiento previamente requerido- y la posterior oración. ¿No comen cerdo? Que raros son, ¿no? No, la religión musulmana no incluye el cerdo en su dieta al considerarlo un animal impuro. «Podemos comer de todo menos cerdo, nosotros tenemos fe en Allah y se él veta el cerdo es porque no es bueno» explica Mohamed. Además, no es so la islámica la religión que prohíbe algún tipo de alimento. Sin ir más lejos, el cristianismo veta el consumo de carne durante la Cuaresma y el judaísmo no permite consumir carne y lácteos al mismo tiempo. Con respecto a polémica creada en un colegio gallego debido la eliminación del cerdo del menú escolar piensa que se deberían respetar las preferencias alimenticias de cada quien. ?Cuando mis hijos iban la escuela me los tenía el mismo problema y siempre les me los decía que habían dejado el cerdo y habían comido el resto, lo que habían podido. Ni siquiera pueden tomar una cerveza El imán aclara que él no bebe alcohol porque lo considera algo perjudicial para la salud, pero que eso no le impide divertirse con sus amigos o ir a bares y cafeterías. Además especifica que el Islam no es una imposición, sino una elección.
La influencia que ejerce el desconocimiento de las respuestas a preguntas que se formulan muchas personas que no están familiarizadas con el Islam provoca la utilización de argumentos de este tipo en cualquiera debate religioso de tarde de punta en blanco. Normalmente, lo reproche principal se centra en el machismo que supuestamente está implícito en el Islam. Las mujeres no son libres, les mandan llevar eso en cabeza. «Yo me veo guapísima con el velo» así responde Hana Jalihena ante los constantes ataques que recibe por decidir usar hiyab. «Ni mi madre ni mi padre me obligan a llevarlo, lo hago porque quiero». Hana nació en los campamentos de refugiados de Tinduf, Argelia y se instaló en Galicia gracias a la labor de una ONG que lucha por los derechos del pueblo saharaui y la una familia gallega con la que vive actualmente. Cuenta con firmeza como siente que la gente a mira como la un becho raro cuando va caminando por la calle con su hiyab. Insiste en que son personas, que no hacen daño a nadie y que ella como mujer tiene el mismo derecho a decidir taparse cómo cualquier otra lo tiene a mostrar más su cuerpo. Para ella el hiyab es una prenda de ropa más. Llevar verlo es igual de respetable que llevar piercings. Aun así dicen que tienen derecho a decidir pero nos sus países las obligan a llevar el verlo puesto. Eso es imposición. Luz Gómez aclara que no podemos confundir el Islam con el uso político que puedan hacer distintos regímenes sobre la doctrina islámica. Aunque Arabia Saudí establezca como tienen que vestir sus mujeres, eso no quiere decir que el Islam lo apoye. De hecho, muchas corrientes lo rechazan. A propósito de este debate, Luz revive la noticia publicada el pasado marzo sobre el fallo emitido por el Tribunal de Luxemburgo a favor de la posibilidad de que las empresas prohíban el uso del verlo en el trabajo: «En ese momento se publicaron muchos tweets que comparaban estas políticas europeas con las de países como Arabia Saudí o Irán».
Mohamed recuerda que alrededor del mundo viven millones de musulmanes y musulmanas y que el único que quieren es llevar una vida pacífica. La religión forma parte de su vida y la Comunidad Islámica de Galicia está luchando para mejorar uno de los aspectos relacionados con ella: quieren un cementerio musulmán. Explica que sus entierros no son iguales a los cristianos, que se necesitan unas condiciones especiales. En el Islam no se utiliza ataúde, el cuerpo se envuelve con una manta blanca que está en contacto directo con la tierra. «La mayor parte de las personas que mueren aquí son repatriadas a sus países de origen pero eso es muy caro, por eso queremos ofrecer una alternativa». Esta propuesta ya fue consultada en el Parlamento de Galicia y «ahora estamos a la espera de ayuda económica» dice Mohamed. Además, le gustaría poder construir una nueva mezquita en condiciones, donde el espacio de rezo sea amplio y adecuado. «Nos gustaría poder usar esa mezquita no solo para orar sino también para realizar también talleres de, por ejemplo, lengua árabe».
Hana tiene 18 años y a pesar de los prejuizos que puedan supeditar su corta edad, es una mujer fuerte que tiene claros sus ideales políticos y sociales. Habla con entusiasmo sobre cómo sueña con poder viajar en algún momento de su vida a un Sáhara Occidental independiente. Quiere estudiar medicina y reclama que tiene «el mismo derecho a trabajar y a vivir que tú. Sé tengo mis estudios y mi carrera, me voy a encontrar con más dificultades a la hora de encontrar trabajo solo por llevar verlo?». La libertad es un concepto fundamental de su discurso. «Aquí todo el mundo habla de la libertad pero no entienden que la libertad tiene que ser igual para todo el mundo».
En un mundo globalizado, el miedo y la desinformación parecen estar ganando a la empatía. La Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia recalca que el odio no se perpetúa sólo a través de ataques físicos y psicológicos sino también del carácter islamofóbico de ciertos partidos políticos que están viendo aumentados su número de seguidores en la actualidad. Mientras tanto, Hana repite que no somos terroristas.