Denunciamos que los centros de enseñanza no son lugares «seguros» para las personas del colectivo LGBT, a partir de los resultados de un estudio realizado por la investigadora especializada Estrella Ramil con las respuestas que ofrecieron 503 alumnos/las de 7 IES gallegos y 74 docentes de 29 centros a una encuesta on-line y con tres grupos focais en los que participaron 14 integrantes de la Red Educativa de Apoyo LGBTIQ+ de Galicia; de la Asociación de familias de menores y juventud trans de Galicia y de Avanct LGBTI+ Galicia.

La autora del estudio advierte que «aunque la población LGBT cada vez está siendo más visible y más aceptada», también en los centros educativos, «gracias al avance en las agendas de derechos humanos y diversidad», la sociedad debe ser consciente de que el alumnado «sigue enfrentándose a múltiples situaciones de LGBTfobia o bullying LGBT en los centros educativos de Galicia». Estas agresiones proceden, según indica el estudio, «tanto del alumnado como del profesorado» y es especialmente preocupante su prevalencia entre los hombres cis heterosexuales.

El estudio pone números a la presencia de la diversidad LGBTIQ+ en la comunidad educativa. Un 23% del profesorado y un 28% del alumnado participante declara formar parte del colectivo. Entre el alumnado, existe una enorme variación entre centros, con un 9% en el centro menos diverso y un 55%, en el más diverso. Un 4,58% del alumnado asume su identidad de género como trans, al no identificarse con el género que le fue asignado al nacer; un 19% tiene una orientación sexual no normativa; y un 9% son personas que están en proceso de definirse o que, por presión social heteronormativa, tienen dificultades para definir su orientación. En el caso del cuerpo docente, hace falta destacar que sólo un 20% son hombres cishetero, siendo que la mayor parte del profesorado son mujeres cishetero.

Sin embargo, esta diversidad que se expresa en una encuesta anónima no es visible en el día a día de los centros de enseñanza, ni entre el alumnado ni entre el profesorado, donde más de la mitad (54%) mantiene su identidad u orientación sexual en secreto. De hecho, sólo un 36% del alumnado afirma sentirse libre a la hora de expresarse sobre temas relacionados con la orientación sexual o identidad de género en las aulas. Esto es así, explica Estrella Ramil, «por miedo a las amenazas, al trato diferencial o al acoso, toda vez que los centros educativos no son espacios seguros para las personas del colectivo LGBT».

El 81% del alumnado que declara pertenecer al colectivo LGBT ha sufrido alguna agresión y el 69% del profesorado ha presenciado alguna vez agresiones contra población LGBT. Estas agresiones, con frecuencia «bromas» o «insultos», son cometidas tanto por alumnado como por profesorado, mujeres y hombres, aunque los jóvenes cishetero son, con diferencia, los que más rechazo muestran ante la diversidad LGBT, lo que, indica Ramil, «supone un indicador claro de la necesidad urgente de trabajar sobre las masculinidades hegemónicas, sobre los privilegios y la responsabilidad de los chicos ante las desigualdades».

El 17% del alumnado cishetero que participó en la encuesta reconoce que no sólo ha presenciado, sino que incluso ha participado de estas agresiones, «en un contexto en broma». También el profesorado participa en estas «bromas», que el alumnado LGBT más concienciado considera «una forma sutil de #justificar la violencia» y que desde el activismo se ha definido como «un medio a través del cual la violencia puede naturalizarse y perpetuarse».

Además de las bromas e insultos, que reciben con frecuencia todas las personas del colectivo, tanto el alumnado como el profesorado reconoce haber presenciado situaciones de aislamiento sufridas, principalmente, por el alumnado trans. Y, aunque la mayoría del alumnado dice aceptar a las personas trans, el 33% de los alumnos cishetero reconocen no aceptarlas. Además, quedan sobradamente demostradas las reticencias de alumnado y profesorado al uso de los nombres sentidos o los pronomes idóneos, así como del lenguaje inclusiva y del género neutro, que muchas veces es usado como una burla, tanto por parte del alumnado como del profesorado.

El 56% del profesorado, a pesar de reconocer la existencia de estas situaciones, considera que los institutos son espacios seguros, gracias a la intervención de las y de los docentes. Sin embargo, sólo un 19% del alumnado participante está de acuerdo con esta observación. Y, tanto entre docentes cómo entre el alumnado, sólo un 8% considera que son los y las compañeras adolescentes las que interceden cuando se producen estas situaciones.

«Las cifras sobre las reacciones del alumnado frente las agresiones son muy preocupantes», reconoce Estrella Ramil. Y abunda: tan sólo un 46% defendería a las/les/los compañeros, mientras que un 30% no haría nada, un 19% no sabría qué hacer y un 5% reconoce que se uniría a las agresiones. «Esto significa», explica Ramil, «que una persona que está siendo acosada sólo estaría segura allí donde algunos de sus pares protejan y, por lo tanto, habría muchos espacios o momentos en los que estaría muy vulnerable». Y. esto tiene como consecuencia que el alumnado LGBT ocupa los espacios en los que se siente a salvo, como las bibliotecas, una situación que al mismo tiempo provoca aislamiento. Otros espacios como los patios, los baños o los vestuarios son claramente segregadores e inseguros. Se incluyen también las aulas cuando no está el profesorado.

El CALDO DE CULTIVO SOCIAL

Las ideas que refleja el alumnado gallego parten de un imaginario social compartido, tanto por las comunidades educativas de los centros como por las familias, los medios de comunicación y las redes sociales. Los perjuicios y estereotipos sobre la población LGBT se basan en los imaginarios de una sociedad que está lejos de ser igualitaria, así: las personas trans son más proclives a ser vistas cómo enfermas o infelices; las bisexuales como promiscuas (y case un 40% del alumnado no aceptaría una persona bisexual cómo pareja); las homosexuales las más caprichosas y egoístas. Por contra, las personas heterosexuales son tenidas como las más violentas y conflictivas, las menos enfermas y las más felices.

En este sentido, hace falta destacar que un 37% del alumnado que dice no pertenecer al colectivo afirma que no sentiría seguridad para expresar su orientación sexual o identidad de género en el ámbito familiar, en caso de pertenecer al colectivo LGBT. El estudio recoge, también, la opinión del alumnado con respecto a tendencias sociales como los avances en materia LGBTIQ+, algo que el 16% considera negativo, o el fortalecimiento del movimiento feminista, que el 18% considera negativo. Además, el 60% del alumnado afirma que se están incrementando el machismo y los discursos y actos racistas, lo que un 21% de ellas y de ellos piensa que es algo positivo.

El IMPACTO DE Las REDES SOCIALES

Tanto el alumnado como el profesorado considera que el principal canal por la que el alumnado recibe información sobre estas temáticas son las redes sociales. En este sentido, el estudio certifica la desaparición entre la juventud de medios de comunicación tradicionales como la radio y de la prensa escrita, tal y como ya venía advirtiendo Agareso en estudios previos. Y evidencia que las redes que ya se venían percibiendo como más feminizadas en estudios previos (TikTok y Instagram) son también las más empleadas por el alumbrando LGBT. Youtube est el canal más empleado por los chicos cis hetero y por las personas que presentan dudas a respeto de su identidad u orientación, mientras entre en el caso del colectivo LGBT cae al 3º puesto y en el de las chicas cis hetero, al 4º. En cuanto al consumo de contenidos temáticos, ver series y películas es una actividad más feminizada y compartida por el colectivo LGBT, mientras que la televisión, los videojuegos y los eventos deportivos están fuertemente masculinizados, así como los canales relacionados con ellos (Discord y Twitch).

Estas diferencias se mantienen, también, en el uso que el alumnado hace de estas redes. Así, observamos que el porcentaje de alumnado que nunca se ha intereseado por buscar información sobre temáticas sociales en la red es sensiblemente superior a la media entre los hombres cis hetero (54% sobre 45%) y sensiblemente inferior entre las personas del colectivo LGBT (28% sobre 45%). El medio ambiente y el cambio climático es el tema que más alumnado ha buscado en la red, un 44% del total (y un 36% de los hombres).

El 74% del alumnado reconoce que nunca ha bloqueado contenidos racistas, lgbtfóbicos o machistas en las redes sociales. De nuevo, la respuesta del colectivo LGBT presenta amplias diferencias con respeto al resto de grupos y, muy especialmente, con respeto a la ofrecida por los hombres cis hetero. Esto es así con respecto a todas las temáticas planteadas y no solo con respecto a la diversidad LGBT (en la que, en efecto, el porcentaje de personas reactivas duplica al del conjunto de la muestra). Así, el 79% de las personas del colectivo LGBT dice haber bloqueado contenido machista (frente al 16% del conjunto de la muestra) y el 40% contenido racista (frente al 22% del total).

Como ya había sucedido en la primera fase del proyecto, 1 de cada 4 estudiantes afirma que no recibe contenidos discriminatorios. Otro 26% del alumnado reconoce que los recibe y no hace nada al respeto, mientras que un 28% afirma reír de manera cómplice, pero sin reenviar o denunciar la publicación; un 17% da un paso más y comparte el contenido. Tan sólo el 13% asume un rol activo en la lucha contra este tipo de contenidos: un 7% comenta la publicación con argumentos contrarios, un 4% la denuncia en la propia red social y un 2% ante familiares o docentes.

Estrella Ramil explica que «al contar con una mayor concienciación sobre las discriminaciones, la población LGBT es la que más reacciona ante cualquier tipo de discurso de odio», en los institutos y en las redes sociales, mientras que «estando en el lugar de los privilegios, los chicos cishetero son los que más naturalizada tienen estas violencias».

En definitiva, Ramil concluye que es «urgente e imperativo, ante la creciente ola de fuerzas ultraconservadoras que amenazan los logros conseguidos hasta aquí», que los centros educativos rompan con el modelo hegemónico cisheteronormativo, tanto en los planes de estudios como en la configuración de los espacios, en la formación del cuerpo docente y en la tolerancia cero ante bromas o situaciones de bullying lgbtfóbico».

MATERIALES DE LIBRE USO

Como respuesta a la situación descrita en el informe, Agareso ha elaborado una propuesta didáctica para trabajar el discurso de odio en las aulas de Secundaria, junto con la alfabetización mediática y la elaboración de contradiscurso. Lo ha hecho mano a mano con docentes de la Red Educativa de Apoyo LGBTIQ+ de Galicia; menores y juventud trans y no binaria de Arelas; y activistas de Avante LGBTI+ Galicia. Y, fruto de ese trabajo, publicarán a lo largo de las próximas semanas una serie de materiales multimedia en sus webs y redes sociales, con el relato en primera persona de las consecuencias que tiene el dicurso social lgbtfóbico en las vidas de las personas del colectivo.

El 20 de abril celebrarán, en Santiago de Compostela, una formación gratuíta que cuenta con la homologación de la Xunta de ,Galicia, para aquellas e aquellos docentes que deseen recibir más información sobre el informe y las actividades didácticas propuestas.