Un año después de denunciar que los centros de enseñanza no son lugares «seguros» para las personas del colectivo LGBT, la ONGD gallega Agareso publica un nuevo estudio realizado por la comunicadora y docente Lucía Rodríguez Peña con las respuestas que ofrecieron 396 estudiantes y 199 docentes de centros educativos gallegos. Este Estudio sobre el machismo y la misoginia entre el alumnado y el profesorado de Secundaria de Galicia (disponible para descarga en gallego) cifra en un 80% del alumnado LGBTiQ+, un 74% de los alumnos CIS heterosexuales y un 71% de las alumnas CIS heterosexuales el porcentaje de jóvenes que denuncian haber sufrido alguna agresión en su centro de enseñanza. El 18% del alumnado LGBTIQ+ dice, además, sufrirlas con frecuencia. Y un 76% del profesorado admite haber presenciado estas agresiones e identifica, mayoritariamente, a los chicos cis hetero como principales agresores.

La autora explica que la principal conclusión del informe es «la polarización existente entre el alumnado masculino cishetero, por una parte, y alumnado femenino y del colectivo LGBTIQ+, por otra». «Se observa una enorme distancia entre el discurso a favor de los derechos humanos, con el que conectan en mayor medida las chicas», afirma Lucía R. Peña, «y las opiniones disruptivas con las que los chicos cishetero reflejan su malestar con el feminismo y con la propia idea de desigualdad». «Las chicas que participan en los comités de igualdad de los institutos y las docentes que abogan por aplicar la perspectiva de género en su día a día son tachadas de feminazis», abunda Rodríguez Peña. Y algunas familias manifiestan un cierto grado de acuerdo con este clima de confrontación, empleando expresiones como «no soporto este feminismo» o «el feminismo se pasó de vueltas».

Un 62% de los alumnos cishetero que participaron en el estudio considera, de hecho, que la lucha por la igualdad de las mujeres es excesiva y que, actualmente, son los hombres los discriminados. Una muestra de cómo han calado entre la juventud los discursos antiderechos presentes en redes y azuzados por los grupos de ultraderecha, es que, después de años de políticas de igualdad, un 30% de los jóvenes varones cis heterosexuales afirma que la violencia no tiene género, un 27% cree que el feminismo es un movimiento en contra de los hombres y un 25% lo identifica como la lucha por la superioridad de las mujeres respeto de los hombres. Todos estos porcentajes se reducen enormemente entre las chicas cishetero y el colectivo LGBTIQ+, llegando en algún caso a ser residuales.

Analizando las diversas problemáticas sociales, las respuestas encajan en esta tendencia general a la polarización entre las opiniones de hombres cishetero, por una parte, y mujeres y colectivo LGBTIQ+ por otra. Así cerca del 40% de los chicos cis hetero identifican cómo algo negativo la emigración, la fortaleza del movimiento feminista, el uso del lenguaje inclusivo o la posibilidad de que las personas puedan cambiar de sexto. En todos los casos, este porcentaje se reduce hasta el 20% en el caso del colectivo LGBTIQ+ y alrededor del 15% en el de las chicas cis hetero.

LOS MANDATOS DE GÉNERO

Fuerte, agresivo, violento, competitivo y con un cierto gusto por el riesgo. Eso es lo que significa ser un hombre para la mayor parte de la juventud consultada en este trabajo. «Todas esas características conforman la cara de una moneda cuyo reverso oculta los rasgos contrarios», explica Lucía R. Peña, «que identifican a las mujeres: fragilidad, afecto, cuidado, responsabilidad o ternura». «Ambas caras son excluyentes en una sociedad machista, porque sólo se puede estar de un lado de la moneda», añade la autora del informe.

La presencia de estos estereotipos se acentúa al desglosar los datos por el género de quien responde la encuesta. Así, si un 85% del total de la muestra identifica la fuerza con los hombres y un 25% con las mujeres, estos porcentajes escalan hasta el 92% y el 17%, respectivamente, cuando separamos las respuestas ofrecidas por los chicos cis heterosexuales. Igualmente, si nos fijamos en las respuestas ofrecidas por las chicas heterosexuales, su percepción del mandato de género impuesto a las mujeres es también más pronunciada que la del conjunto de la muestra. Esta distancia es especialmente pronunciada en lo relativo a la amabilidad (el 84% de las chicas la considera una característica especialmente femenina, frente al 63% de los hombres) y la empatía (82% frente al 69%), pero también a la responsabilidad, el orden, el afecto, la ternura y el cuidado o la belleza. El profesorado es consciente de la presencia de estos estereotipos entre el alumnado. Sin embargo, no es tan consciente de su presencia entre las familias y en el propio profesorado. Los docentes varones cis hetero son especialmente optimistas en este aspecto.

Del mismo modo, el alumnado lee correctamente los estereotipos y roles que le corresponden a cada género, pero no así sus consecuencias. Un 76% del alumnado asegura que los mandatos de género no influyen en sus decisiones. Este porcentaje escala hasta el 82% en el caso de los chicos cis hetero y se reduce al 67% en el caso de la juventud LGBTIQ+. El porcentaje se invierte en el caso del profesorado y sólo un 22,6% está de acuerdo con esta afirmación. Este porcentaje escala al 32,6% en el caso de los profesores cis hetero y se reduce al 15,7% en el caso de las profesoras cis hetero.

Uno de los aspectos que está en disputa es la participación equitativa en el aula. El 58% del alumnado dice participar activamente en el aula. Este porcentaje sube hasta el 71% en el caso del alumnado LGBTIQ+ y el 61% en el caso de los alumnos cis hetero y se reduce al 53% en el caso de las alumnas cis hetero. ES especialmente llamativo que un 12% de las chicas afirme no tener confianza para hablar en público en ningún sitio, frente a un 2% de los chicos y un 8% del colectivo LGBTIQ. El 65% del profesorado piensa que alumnos y alumnas hablan por igual en las aulas. El 41,9% de los profesores cishetero creen que «no hay ningún motivo para que esto no sea así»» y el 36% de las profesoras cis hetero piensan que, si es así, es gracias al trabajo del profesorado. Más o menos 25% del profesorado, sin embargo, afirma que los chicos participan más. Las docentes entrevistadas hablan de «alumnas mudas» que entran en los IES hablando en público y salen de los mismos sin hacerlo.

La mitad de alumnado (49%) y profesorado (44%) no perciben discriminación por género en los IES y, cuando la perciben, no se ponen dacordo sobre su naturaleza: el 27% del profesorado y el 13% del alumnado cree que existe discriminación contra las mujeres, si bien este porcentaje se reduce al 8% en el caso de los alumnos cis hetero y al 19% en el caso de los profesores cis hetero y aumenta hasta el 41% en el caso del profesorado LGBTIQ+ y al 22% en el caso del alumnado LGBTIQ+; el 17% del profesorado y el 24% del alumnado cree que existe discriminación contra las personas trans y no binarias, aunque este porcentaje escala hasta el 28% en el caso del profesorado LGBTIQ+ y el 39% en el caso del alumnado LGBTiQ+; y el 4% del profesorado y el 11% del alumnado cree que en sus centros existe discriminación contra los hombres. Prácticamente ninguna mujer o chica defiende esta opción.

LA PROMOCIÓN DE La IGUALDAD NO ACABA DE FUNCIONAR

Mientras que cerca del 40% de alumnas cishetero y alumnado LGBTIQ+ considera que debería haber más actividades de promoción de la igualdad, este porcentaje se reduce al 15% en el caso de los alumnos cis hetero. De hecho, un 21% de los alumnos cishetero ven estos talleres como una pérdida de tiempo (frente al 6% de las chicas y el 10% del alumnado LGBTIQ+).

Aunque más sutil, esta diferencia también se aprecia en el profesorado. El 12% de los profesores cis hetero piensan que hay demasiados talleres de igualdad (frente al 2% de las profesoras cis hetero y el 7% del profesorado LGBTIQ+). También hay más profesores cis hetero que dicen conocer el Plan de Igualdad de su centro (70%, frente el 61% de las profesoras y el 66% del colectivo LGBTIQ+) y defienden que es suficiente (el 49%, frente al 24% de las profesoras cis hetero y el 34% del profesorado LGBTIQ+). ES especialmente llamativo que frente al 31% de profesoras cis hetero y profesorado LGBTIQ+ que piden ampliar el Plan de Igualdad de sus centros solo el 9% de los profesores cis hetero lo considere necesario. El 69% del profesorado asegura que le falta formación en Igualdad y son las mujeres cis hetero las que dicen necesitarla más (73%). De hecho, el 51% de los profesores cis hetero no reconocen ninguna dificultad a la hora de trabajar la Igualdad en los centros. Este porcentaje se reduce al 34% en el caso del profesorado LGBTIQ+ y al 27% en el caso de las mujeres cis hetero.

QUE PODEMOS HACER?

La juventud consultada en este trabajo cree que la igualdad de género es un pilar fundamental de nuestra convivencia, pues la mayor parte de las chicas cishetero (94%), de los chicos cishetero (82%) y de las personas del colectivo LGBTIQ+ (92%) consideran que contribuye a hacer una sociedad más justa. Este es el hallazgo más esperanzador de la consulta, pues no se trata de una previsión de futuro, sino que constituye una realidad a día de hoy. Sin embargo, a pesar de que existen razones para el optimismo, las hay también para la preocupación. Una de ellas es la existencia del discurso misógino, que eleva el antifeminismo a categoría política avalada por algunos líderes mundiales. Otra es cómo cuaja ese antifeminismo en la población adolescente, inmersa en el proceso de construir su identidad bajo el vistazo escrutadora de su grupo de iguales, con el deseo de satisfacer lo que se espera de ella y sin mucha experiencia vital para evitar manipulaciones interesadas.

En ese sentido, las últimas investigaciones publicadas por el Centro Reina Sofía animan a trabajar de forma diferenciada con las chicas y con los chicos, como es la propuesta de Generación Contrainfo, y también a atender de forma específica el sentir de los jóvenes varones. El malestar que manifiestan es real, está en las aulas y en su forma de comprender el género, así como las relaciones que se tejen a partir de él. Sienten que el feminismo llegó demasiado lejos, que se les pretende imponer una ideología, están enfadados y frustrados, pero puede ser qué se lo estén recriminando al colectivo equivocado. Por eso es necesario ofrecer una alternativa y que esta surja de la propia comunidad escolar..

MATERIALES DE LIBRE USO

Como resposta a esta situación, Agareso ha elaborado una propuesta didáctica que está poniendo en práctica ahora mismo en aulas de Secundaria gallegas, trabajando por separado con chicos y chicas cuestiones como los mandatos de género o la alfabetización mediática y construyendo, despues, de manera conjunta puentes de comunicación honesta y respetuosa entre ambos géneros. Tanto estos materiales didácticos como los vídeos que están publicando en su web y redes están a disposición de quien quiera usarlos para trabajar esta cuestión en las aulas.
 
El 26 de abril celebrarán, en Santiago de Compostela, una formación gratuíta para docentes que deseen recibir más información.