Con una animada conversación entre ponente y organización sobre “en qué andas metida ahora”, que sorprendió al alumnado del XI Seminario de Comunicación Social y Cooperación Internacional, comenzó la sesión de hoy, que se realizó telemáticamente. Era una fecha especial, nos visitaba Gabriela Sánchez, antigua integrante de Agareso y periodista de eldiario.es centrada en derechos humanos a través de sección Desalambre. Debe su vocación, precisamente, a Juan de Sola, insigne “agaresiano” y su mentor cuando hizo prácticas en la radio, allá por sus inicios: “con él comencé a descubrir el interés por el periodismo social, porque vi que era posible hacerlo, a pesar de que todo el mundo me decía que no tenía salida”. 

Dado un repaso a su trayectoria profesional, Sánchez entró en materia exponiendo los orígenes de Desalambre, un blog periodístico enfocado en derechos humanos que terminó convirtiéndose en una sección de un periódico con presencia en todo el Estado como es eldiario.es. “En 2013, cuando arrancamos la aventura, era habitual el lenguaje estigmatizante en los titulares al hablar de temas de migración, por ejemplo; por eso creímos importante la existencia de esta sección, que es capaz de abordar los temas sociales sin que la actualidad se los comiese, pues no suelen estar en agenda”.

Contar la realidad, contarla bonita y contarla bien, es uno de los puntos con los que Gabriela Sánchez comenzó su exposición. Este modo de trabajo garantiza el cumplimento del fin social del periodismo: “nuestro objetivo es que estos temas interesen haciendo una información seria, rigurosa y atractiva, creando un impacto social”. A la larga, eso debe acabar configurando una agenda propia, que sirva como escudo ante los grandes temas de la agenda generalista y asegure que las cuestiones sociales tengan siempre hueco en los medios de comunicación de masas. Para conformarla, “se requieren fuentes de confianza y también aprovechar las oportunidades que se generan con los picos de interés que la opinión pública tiene sobre un tema concreto de modo temporal, pues ayuda a asentar las temáticas sociales en las grandes cabeceras”.

“Al final, el objetivo del periodista social es generar un cambio en la sociedad, una mejora, aunque los profesionales de la información no seamos activistas”, expuso Sánchez, que quiso dejar clara, además, la diferencia entre el periodista y el activista: “nosotros nos regimos por la honestidad y los hechos, aunque eso no quita de que haya alianzas entre periodistas y activistas”.

En lo tocante a los protagonistas de los hechos periodísticos, la ponente insistió en la necesidad de “tratarlos como sujetos de derecho, no estigmatizarlos como víctimas pues, si es posible, son ellos o ellas quienes deben contar su historia y efectuar así su propia demanda social”. Relacionado con este tema, el de aportar desde la tinta la dignidad que nuestros protagonistas merecen, la ponente apuntó la necesidad de un periodismo contextualizado, que garantice que “no se llore con un reportaje porque sus sujetos nos dan pena, sino que el reportaje busque soluciones y culpables, con el fin de pedirles responsabilidades”.

Sánchez resolvió dudas sobre el día a día en su puesto, desde asuntos internos del medio, como reuniones de contenido o el propio organigrama seccional de eldiario.es, hasta asuntos puramente periodísticos, como conflictos que pueden aparecer con los titulares o los géneros elegidos. Destacó, en esta línea, la importancia de las piezas pequeñas, pues “aunque nos guste mucho hacer grandes reportajes, en muchas ocasiones llega mejor al público algo más escueto y que concentre lo realmente fundamental: una simple pero completa noticia”.

La ponente hizo hincapié en la cuestión de las fuentes, poniendo de relieve que estas deben ser plurales y contrastadas, como en cualquier caso. “Ahora bien, en nuestro terreno, es muy importante no contar solamente con las fuentes oficiales”, comentó nuestra invitada. “ Es por ello, según dijo Sánchez, que el cuidar a las fuentes personales y salirse de los documentos oficiales puede marcar la diferencia entre una información de calidad y con valor añadido y una simple publicación generalista.

La ponente compartió anécdotas, gajes del oficio, que sirvieron para ejemplificar la primera parte de la sesión, más teórica. Casos prácticos, en los que ella misma era la protagonista, y que se sitúan en espacios que hoy son focos de interés periodístico como las Islas Canarias. De este modo, Gabriela Sánchez explicó la investigación que hay detrás de una noticia de ayer mismo, publicada por ella en eldiario.es, sobre una niña migrante recientemente fallecida cuya madre estaba en un campamento policial mientras la menor se encontraba en la UCI. Además, recordó otras situaciones que tuvo que afrontar a lo largo de sus años en Desalambre, como polémicas sobre devoluciones en caliente o presiones, que le llegaron hasta por parte de algunos lectores cuando hizo una información que dejaba en mal lugar al anterior gobierno de PSOE.

En la parte final de la ponencia, Sánchez quiso dar pautas para las oenegés en su objetivo para llegar a ser visibles en los medios: “yo siempre recomiendo que los activistas o los colectivos específicos se relacionen con los periodistas concretos que están interesados también en los temas que ellos, desde las organizaciones, tratan”. Las relaciones entre activistas y periodistas, subrayó nuestra protagonista de hoy, deben ser fluidas, pues benefician a ambas partes en su objetivo de lograr un cambio y una mejoría en la convivencia social.