“Escuchamos adultos comparar nuestra juventud con la suya y tacharnos de irresponsables, sin conocer nuestra realidad”, denunciaba José Ignacio Quirós el pasado viernes, en el estreno de las cuatro cortas con las que él y otros 22 jóvenes de entre 14 y 19 años dan respuesta a esas críticas y le explican a la sociedad lo que significa emigrar solo cuando eres menor o vivir en pisos tutelados o de acogida y que ya se pueden ver en Youtube.

“En nuestros cortos, hablamos sobre infancias marcadas por la familia”, explica Chari Lojo, otra de las protagonistas de La Tribu, “sobre madres que abandonan a sus hijos o que los desprotegen o que los obligan a asumir responsabilidades que no les correspoden y sobre las consecuencias que eso tiene en sus vidas”. “Hablamos de nuestra vida en viviendas”, continúa Lojo, “de los estereotipos que hay hacia nosotros y nos hacen sufrir”. “No somos delincuentes”, concluye esta adolescente que vive en una de las vivedas del programa de protección de la infancia que gestiona Igaxes, “sólo somos menores que necesitamos protección”. Cuenta su historia, junto con Jorge y Aitor, en Jugar con ventaja, un documental sobre su experiencia como menores protegidos por el sistema de viviendas de acogida y tutela y sobre los bulos, los estereotipos y los prejuicios que nuestra sociedad proyecta sobre ellas y ellos.

Uno de los cortos de los que este grupo de adolescentes se siente más orgulloso es eMe, una ficción sobre una persona menor de edad que decide abandonar su país cuando se enfrenta a unos cánones establecidos con los que no puede encajar. Sin embargo, las expectativas de mejorar su calidad de vida se truncan cuándo llega a España y la acogida no es la que esperaba. “eMe tiene algo que ver con mi vida”, reconoce Ilias Hira, que también vive en una vivienda gestionada por Igaxes, “es parecido a lo que estoy viviendo yo”.

Este grupo de adolescentes superó las dificultades extraordinarias impuestas por la pandemia y aprendió a manejar las cámaras y a guionizar y protagonizar sus propias historias en una intensa formación de algo más de 6 meses de duración. “Empezamos a grabar sin pensar y aprendimos que improvisando pueden salir cosas muy chulas, pero otras caóticas”, explica Andrea Valentina Dos Santos, “aprendimos la importancia de cortar y de quitar partes que no llevaban la nada y, con la confianza del grupo, aprendimos a expresar en alto nuestras ideas y descubrimos nuestro potencial para escoger imágenes”. Alecoy Cárdenas también destaca la importancia del trabajo en grupo: “Fuimos aprendiendo a negociar, a coger partes de las ideas de cada uno y a construir algo común”. El resultado son dos cortos de ficción: la dramedia Vacío legal, en la que la solidaridad entre hermanos y una boda de final inesperado consiguen revertir la injusticia provocada por un padre machista y homófobo que pretende impedir que su hija herede la empresa familiar; y Malos rollos, en la que dos adolescentes superan sus desavenencias al compartir las dificultades familiares que tuvieron que atravesar en la vida. Su conversación deja ver las marcas que dejan el abandono infantil y las responsabilidades prematuras

“Los adolescentes tenemos una voz poco escuchada” denuncia otro de los pilares del grupo, Jorge Fernandes da Faia, “y tenemos derecho a tener una opinión sobre los temas considerados de mayores, porque no sabemos menos que muchos adultos y porque nos afectan igual”. “Estamos en el siglo XXI y no tiene sentido que nuestra voz se siga desvalorizando”, reclama, “es una época de cambios, estamos consiguiendo derechos y mejoras en la calidad de vida y dejar que las y los adolescentes hablemos es un cambio más que debemos conseguir”. “Estos cortos son nuestra voz”, concluye, “verlas os ayudará a ver la realidad a través de nuestros ojos”.

La Tribu es una intervención integral que durante 12 meses trabaja para fortalecer las capacidades de las y los jóvenes en riesgo de exclusión, tanto desde el ámbito educativo como psicosocial, y para luchar contra los estereotipos que parte de la sociedad tiene aún por ciertos, como que la juventud tutelada está en un centro de protección por hacer algo malo o que alumnado con dificultades en los estudios no tiene voluntad de aprender. Estereotipos que, cuando afectan a personas que ya parten de una situación vulnerable, pueden llegar a convertirse en un estigma muy doloroso. La Tribu quiere revertir ese estigma y mostrar las enormes capacidades de estos y estas jóvenes, su talento, su creatividad y su capacidad de esfuerzo y de análisis de la realidad.

La segunda fase de La Tribu contó con la participación de 22 jóvenes y con el apoyo de Fundación “laCaixa”. Fueron los propios adolescentes los que decidieron qué querían contar y cómo contarlo, en un taller de comunicación participativa que se extendió de enero a julio de 2021 -en plena pandemia-. Decidieron tratar temas como los conflictos familiares y el abandono infantil, la vida en una vivienda de acogida, el racismo que sufren las personas migrantes y el estigma que acompaña a las menores tuteladas o especialmente vulnerables. Guionizaron, protagonizaron y grabaron íntegramente sus historias, con el objetivo de demostrar y demostrarse que su mirada sobre el mundo importa, que los conflictos que les atraviesan la vida a ellos y ellas importan.

El resultado son estos cuatro cortos, tres píldoras sonoras y varios ensayos fotográficos. Tenéis toda la información en la página del proyecto.