“La gente que me molestaba lo hacía porque era una manera de desahogarse”, afirmó Mbaya Gueye, una joven senegalesa residente en Galicia desde hace ya nueve años, en medio de una exposición acerca de las causas del acoso y maltrato que sufrió por su condición de persona migrante y racializada o por ser, como ella misma recalcó, “la única que no sabía defenderse”.Mbaya Gueye y Diana Viveros, mujeres migrantes, protagonizaron una mesa redonda en la que se abordó su experiencia vital cómo afectadas de buena tinta por los discursos machistas y racistas.

Estas fueron algunas de las reflexiones que surgieron en torno a la mesa redonda de este lunes que formó parte de la primera sesión del Curso de Especialización en Comunicación para el Cambio Social que dio comienzo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Vigo (Uvigo), en el campus de Pontevedra. Allí, durante las próximas cuatro semanas, tendrán lugar las sesiones de este ciclo formativo organizado por la Asociación Gallega de Comunicación para el Cambio Social (AGARESO), divididas en cuatro bloques temáticos: discurso de odio, lgtbifobia, medio ambiente y migraciones.
Son los campos escogidos para poner el foco de una propuesta que hoy dio comienzo con una sesión inaugural a cargo del coordinador del curso, Antonio Grunfeld; y que contó que participación de la decana de la facultad, Emma Torres, quien valoró la importancia de darle un peso específico a los contenidos de índole social en el programa formativo de la universidad. Asimismo, se contó que presencia de alumnos de ediciones anteriores, que compartieron con los nuevos participantes claves de su formación y de su viaje sobre terreno para practicar los conceptos trabajados en el curso.

Con todo, el centro de la jornada de hoy giró en torno a la mesa redonda protagonizada por Mbaya Gueye y por Diana Viveros, dos mujeres migrantes que tomaron la palabra como afectadas en primera persona por el discurso de odio racista y machista.
El papel de los medios de comunicación, la desigualdad social que hace que afloren este tipo de comportamientos, la irresponsabilidad política o el papel de las nuevas herramientas tecnológicas en la propagación de estos discursos fueron algunos de los temas tocados a lo largo de esta charla, en la que hubo también espacio para que las protagonistas c sus ompartieran sus experiencias.
“En muchas ocasiones siento que me quieren saludar solo para saber como es que yo, negra, sigo aquí”, declaró Diana, quien lleva en Galicia cerca de dos años y que contó desde sus dificultades para validar sus titulaciones académicas hasta las dificultades para acceder a un empleo o la un contrato de alquiler de vivienda.

Por su parte, Mbaya habló de su difícil paso por la enseñanza obligatoria, donde fue víctima de acoso por parte de sus compañeros de instituto sin que la dirección del centro interviniera o había tomado medidas relevantes hasta que la denuncia de un ciudadano -testigo de una agresión racista en plena calle- forzó un cambio en su situación.
La falta de redes de apoyo comunitarias, la importancia de tener plataformas que les den voz y amplifiquen sus reivindicaciones o como afectó la mirada ajena a su autopercepción fueron también algunos de los asuntos abordados en la mesa redonda de esta primera sesión del curso de especialización.
En cualquiera caso, ambas mujeres coincidieron en describir cómo “positivo” su proceso de llegada e integración en la sociedad gallega, a pesar de las dificultades encontradas. Tanto Mbaya como Diana fueron participantes de Xeración Contrainfo, un proyecto de educación para el cambio social impulsado por AGARESO con el objetivo de atajar los mecanismos que generan los discursos de odio, centrado en la alfabetización mediática del alumnado de Secundaria.