Un acto tan cotidiano en España como ir al médico puede ser un hecho único en la vida de muchas personas. En Nicaragua, sobre todo en poblaciones rurales, viven ancianos de setenta u ochenta años que nunca han ido al dentista o realizado una revisión ginecológica u oftalmológica, etc. También existen otros problemas que en su origen pueden ser menores, como pequeños traumatismos, pero que por falta de atención derivan en graves lesiones o enfermedades mortales. Este es el caso de Anielka, por ejemplo, una niña de 10 años con estrabismo y una hipermetropía de +10 dioptrías que provoca que casi no vea de lejos y muy poco de cerca. Vive en Murra, una población del interior de Nicaragua en la que no trabaja ningún oftalmólogo. La brigada gallega le proporcionó unas gafas (donadas por un anciano con cataratas) que le permitieron ver con nitidez por primera vez, desde que a los dos años empezaron sus problemas de visión.
La historia de Anielka es una de las más de un millar que se podrían contar en tres semanas de trabajo de la ONGD Solidariedade Galega en Nicaragua. Desde hace una década, esta organización programa ‘brigadas sanitarias’ a países de Latinoamérica con especialistas en disciplinas médicas que no se practican en los lugares de destino.
Sus experiencias, los testimonios de los pacientes a los que atendieron y la situación sanitaria de este país en el que el 48% de la población se sitúa bajo el umbral de la pobreza aparecen reflejadas en el documental, narradas por los propios protagonistas.
Los protagonistas, en primera persona
La periodista Loreto Costa ha sido la guionista. Ella y el cámara Miguel Caruncho acompañaron a la brigada de Solidariedade Galega a Nicaragua y compartieron sus alegrías, frustraciones y, sobre todo, sus hasta 18 horas de trabajo diario. Tras repasar todo el material recogido, tomó una decisión que ha dado como resultado un audiovisual que implica al espectador desde la primera frase: no utilizaría ninguna voz en voz, serían los propios protagonistas los que irían contando la historia.
“Soy periodista porque me gusta contar historias. Y lo maravilloso de historias como esta es que, además, se cuentan casi solas. Yo fui la mediadora entre el trabajo del personal sanitario, las reacciones de los beneficiarios y el espectador final”, relata.
Se emociona sólo con intentar resumir el trabajo realizado por el equipo médico y recordar la intensidad y las emociones de su estancia en Nicaragua. E insiste en que nada sería posible sin otros profesionales de la Asociación Galega de Reporteiros Solidarios (AGARESO). El operador de video Carlos Mendaña y Alejandro Espiño, que le dieron forma al material en Galicia.
Profesionales con conciencia
Mónica García Casás, enfermera, vicepresidenta de la ONGD y coordinadora de esa expedición, lo tiene claro: “Para nosotros el trabajo allí es muy importante, porque cuando vienes ya dejas resultados, no es un proyecto que tendrá que madurar. Cuando operas a un niño que tiene un pie completamente torcido, por ejemplo, sabes que podrá ir caminando a la escuela y eso puede cambiarle la vida”.
Elogia la implicación de sus compañeros, que son “gente altruista que se anima a venir porque quiere darlo todo. Ya solo por conocer a este tipo de personas merece la pena”. Agradece el cariño de los beneficiarios: “lo que aprendes de ellos es increíble, vives sensaciones que te sorprenden un montón, aquí compartimos lo que nos sobra, pero allí te dan las mejores cosas, lo que no tienen”.
Ayuda que nunca podrían tener
Mónica no se olvida además de la entrega de los médicos y enfermeros nicaragüenses “muchas veces tienen que cruzar ríos a nado, andar cuatro horas y volver en el mismo día”.
Sobre todo, se queda con una imagen: la de los niños a los que ayudan. “Ves a un niño de seis años de la mano de uno de diez y otro de dos que vienen solos, caminando kilómetros, a la revisión medica”. Solo ver su cara de alegría, ya “reconforta”. Los adultos no se quedan atrás: “Cuando le pones a alguien gafas con 32 años y se pone a llorar como si fuese un milagro, la profesión te refuerza el doble”.
Además, resalta que gracias a expediciones como la de su ONGD muchas poblaciones de la selva o de la costa de Nicaragua tienen acceso a especialidades sanitarias que en su país no existen, cuyos expertos están a muchos kilómetros o cuyos servicios no pueden pagarse, ya que tienen tienen una economía de subsistencia y no podrían ni costearse el autobús.
Non che doe? ya se ha proyectado en varias localidades gallegas y también será emitido por la TVG2. Además varios docentes se han interesado en mostrar este trabajo en los centros educativos en los que imparten clase.











